Sir¨¢cides (Si) Cap¨ªtulo 44
El elogio de los antepasados de Israel
1 Hagamos ahora el elogio de los hombres ilustres, hagamos una reseña de nuestros antepasados.
2 El Señor les dio una bella gloria, que es una parte de su gloria eterna.
3 Unos fueron soberanos en su reino, hombres famosos por su energ¨ªa; otros sobresalieron por sus sabias decisiones, hablaron como profetas.
4 Otros guiaron al pueblo con sus consejos, le enseñaron con sus palabras llenas de sabidur¨ªa.
5 Otros cultivaron la m¨²sica, la poes¨ªa y la prosa.
6 Otros fueron hombres ricos, personajes poderosos que vivieron en paz en sus dominios.
7 Todos tuvieron fama en su vida y fueron un motivo de orgullo para sus contempor¨¢neos.
8 Si bien ellos dejaron un nombre, y todav¨ªa se repiten sus alabanzas,
9 otros cayeron en el olvido, desaparecieron como si no hubieran existido, y lo mismo ocurri¨® con sus descendientes.
10 Pero hablemos de los hombres de bien cuyas buenas obras no se han olvidado.
11 Sus descendientes han heredado ese hermoso legado,
12 su raza se mantiene fiel a la Alianza, sus hijos siguen su ejemplo.
13 Su raza durar¨¢ para siempre, su gloria no desaparecer¨¢.
14 Sus cuerpos fueron enterrados en la paz, pero su nombre est¨¢ vivo por todas las generaciones.
15 Los pueblos cuentan su sabidur¨ªa y la asamblea proclama su alabanza.
Los Patriarcas
16 Enoc agrad¨® al Señor y fue trasladado: ¨¦l ha dejado su testimonio para los hombres de todos los tiempos.
17 No¨¦ fue hallado justo, perfecto: fue el instrumento de la reconciliaci¨®n en el momento de la C¨®lera; debido a ¨¦l qued¨® un resto en la tierra cuando vino el diluvio.
18 El Señor se comprometi¨® con ¨¦l para siempre: no destruir¨¢ m¨¢s por medio de las aguas al conjunto de los vivientes.
19 Abrah¨¢n es el padre ilustre de una multitud de naciones; nadie ha igualado nunca su gloria.
20 Observ¨® la ley del Alt¨ªsimo, que lo hizo entrar en su alianza; esa alianza fue inscrita en su carne; permaneci¨® fiel en el d¨ªa de la prueba.
21 Por eso Dios le hizo un juramento: todas las naciones ser¨ªan bendecidas en su descendencia, la multiplicar¨ªa como el polvo de la tierra, elevar¨ªa su descendencia hasta las estrellas, su posteridad dominar¨ªa de uno al otro mar, desde el Eufrates hasta donde terminan las tierras en occidente.
22 A Isaac le renov¨® esa promesa, debido a Abrah¨¢n su padre.
23 Luego hizo reposar sobre la cabeza de Jacob la bendici¨®n para todos los hombres, lo mismo que la alianza; lo bendijo personalmente y le dio el pa¨ªs como herencia. Lo dividi¨® en partes y las distribuy¨® entre las doce tribus.

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Comentarios Sir¨¢cides, cap¨ªtulo 44
44,1   Despu¨¦s del himno a Dios, cuya gloria se revela a trav¨¦s de la creaci¨®n, el autor nos va a presentar la obra de Dios en su pueblo elegido, Israel.
En el presente poema de alabanza a los antepasados, son listados todos los hombres famosos de Israel: reyes, libertadores, profetas, sabios, poetas. El autor nota que son numerosos los valientes y los justos que murieron sin que, despu¨¦s, se recordaran sus hazañas y virtudes. Sin embargo, el autor sabe que, aunque desaparezcan los descendientes de tal o cual hombre famoso, de Mois¨¦s, por ejemplo, el pueblo de Israel tiene las promesas de la eternidad. En este libro no aparece todav¨ªa la fe en una resurrecci¨®n para las personas (excepto en 48,11) y toda la esperanza se refiere al porvenir del pueblo elegido.
A continuaci¨®n, Ben Sir¨¢ recuerda a los personajes m¨¢s ilustres de la Historia Sagrada. Les atribuye m¨¢s o menos importancia, teniendo en cuenta las ideas de su tiempo. Viv¨ªa en un momento en que los sacerdotes ten¨ªan el papel m¨¢s importante y toda la vida de los jud¨ªos se desarrollaba en torno al Templo. Por eso, da siempre la prioridad a los sacerdotes: Aar¨®n, Finjas y Sim¨®n II, al que hab¨ªa conocido personalmente.