Sinfon¨ªa universal.¡ªEl libro de los salmos
termina con un canto ejecutado por toda la orquesta. Esto tiene valor de
s¨ªmbolo: la alabanza a Dios, para ser total, necesita la participaci¨®n de
todas las naciones y razas, civilizaciones y culturas.
1 ¡Aleluya!
1 ¡Alaben a Dios en su santuario,
1 al¨¢benlo en el firmamento de su
poder!
2 Al¨¢benlo por sus hechos
portentosos,
2 al¨¢benlo por toda su grandeza!
3 ¡Al¨¢benlo con el fragor del
cuerno,
3 al¨¢benlo con arpas y con c¨ªtaras,
4 al¨¢benlo con danzas y tamboriles,
4 al¨¢benlo con mandolinas y
flautas,
5 al¨¢benlo con platillos sonoros,
5 al¨¢benlo con platillos
triunfales!
6 ¡Alabe al Señor todo ser que
respira!
6 ¡Aleluya!
¡¡