Salmos (Sal) Cap¨ªtulo 26
Oraci¨®n del justo.¡ªHagamos nuestra la oraci¨®n de ese «justo» que confirma su fidelidad. No deber¨ªamos fijar la atenci¨®n en nuestros m¨¦ritos, como hizo el fariseo, sino en la nueva persona con que hemos sido revestidos en el bautismo: Cristo nos ha purificado y nos ha hecho ricos.
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1 J¨²zgame, Señor, y ve que segu¨ª la senda de los perfectos. En el Señor me apoyaba y por eso no me desviaba.
2 Rev¨ªsame, Señor, y ponme a prueba; pon en el crisol mi conciencia, mi coraz¨®n.
3 Tu amor lo tengo ante mis ojos y tomo en cuenta tu fidelidad.
4 Con hombres tramposos no me siento ni me meto con los hip¨® critas.
5 Aborrezco el partido de los malos y con los malvados no me siento.
6 Lavo mis manos, que est¨¢n limpias, y en torno a tu altar voy caminando, 7 mientras entono mi acci¨®n de gracias y recuerdo tus obras admirables.
8 Señor, cu¨¢nto amo la casa en que moras, y el lugar donde reside tu gloria.
9 No me confundas con las almas pecadoras; que no tenga mi vida el fin de los violentos, 10 cuyas manos est¨¢n manchadas y cuyos bolsillos se llenan con sobornos.
11 Y a m¨ª, como busco ser perfecto, resc¨¢tame, Señor, ten piedad de m¨ª.
12 Mis pies pisan en terreno llano, bendecir¨¦ al Señor en las asam bleas.