Salmos (Sal) Cap¨ªtulo 55
Oraci¨®n del perseguido.¡ªSupremac¨ªa del dinero, violencia, lujo, prostituci¨®n, explotaci¨®n del hombre. En el seno de la sociedad pervertida, el justo se siente acorralado y perseguido: «Arroja tu carga en el Señor».
2 Oh Dios, pon atenci¨®n a mi plegaria,
2 no desatiendas mis s¨²plicas.
3 Ati¨¦ndeme y resp¨®ndeme:
3 me agito lament¨¢ndome y gimiendo,
4 al o¨ªr la voz del enemigo
4 y las amenazas del imp¨ªo.
5 Con sus aullidos me ensordecen
5 y me persiguen con alevos¨ªa.
6 Mi coraz¨®n se estremece en mi pecho,
6 una angustia mortal me sobrecoge;
6 me invaden el miedo y el terror
6 y el pavor me atenaza. Y yo dije:
7 Si tuviera alas de paloma
7 volar¨ªa a donde pudiera posarme.
8 Huir¨ªa muy lejos,
8 y pasar¨ªa la noche en el desierto.
9 Buscar¨ªa un asilo a toda prisa
9 contra la tempestad y contra el viento.
10 Disp¨¦rsalos, Señor, conf¨²ndeles las lenguas,
10 pues violencia y discordia he visto en la ciudad;
11 rondan por sus murallas d¨ªa y noche
11 y dentro est¨¢n la injusticia y el crimen.
12 El mal se aloja en ella;
12 de su plaza no se alejan la astucia y el engaño.
13 Si llegara a insultarme un enemigo,
13 yo lo soportar¨ªa;
13 si el que me odia se alzara en contra m¨ªa,
13 me esconder¨ªa de ¨¦l;
14 mas fuiste t¨², un hombre como yo,
14 mi familiar, mi amigo,
15 a quien me un¨ªa una dulce amistad;
15 juntos ¨ªbamos a la casa de Dios
15 en alegre convivencia.
16 Que la muerte los sorprenda,
16 que bajen vivos al lugar de los muertos,
16 pues el mal se cobija en su interior.
17 Pero yo clamo a Dios
17 y el Señor me salvar¨¢.
18 De tarde, de mañana, al mediod¨ªa,
18 me lamento y me aflijo
18 y escuchar¨¢ mi voz.
19 Me dar¨¢ la paz, me sacar¨¢ del combate,
19 aunque muchos est¨¦n en contra m¨ªa.
20 Dios atender¨¢ y los humillar¨¢,
20 el que reina desde siempre.
20 ¿Podr¨¢n convertirse si no temen a Dios?
21 Alzan la mano contra sus amigos,
21 no cumplen sus compromisos,
22 su boca es m¨¢s untuosa que una crema
22 pero su coraz¨®n es agresivo;
22 sus palabras, m¨¢s suaves que el aceite,
22 son espadas desenvainadas.
23 Descarga en el Señor todo tu peso,
23 porque ¨¦l te sostendr¨¢;
23 no dejar¨¢ que el justo se hunda para siempre.
24 T¨², oh Dios, los echar¨¢s al pozo de la muerte;
24 los hombres sanguinarios y embusteros
24 no llegar¨¢n a la mitad de su vida;
24 pero yo, conf¨ªo en ti.
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